Dos deportes que poco tienen que ver, salvo en triatlones, sin embargo, cuando se alternan dan resultados muy beneficiosos para el cuerpo, conocé los más importantes en este articulo.

1. INVOLUCRA MÁS MÚSCULOS

Durante la carrera, los brazos desempeñan un papel que tiene que ver más con el equilibrio y la aerodinámica que con la fuerza y la potencia. Pero cuando nadas, estas extremidades adquieren mucha más importancia y se vuelven más fuertes.

2. MEJORA LA POSTURA

La posición horizontal y el medio acuático hacen del core uno de los grupos musculares más importantes en natación. Una zona abdominal fuerte significa una técnica de carrera más eficiente y también menos problemas de espalda.

3. REFUERZA EL SISTEMA RESPIRATORIO

Cuando corres, empiezas aspirando aire por la nariz. Al aumentar el esfuerzo, terminas respirando por la boca para satisfacer tus necesidades de oxígeno. Al nadar, la inmersión optimiza la manera en que tu organismo aprovecha ese oxígeno.

4. EVITA LAS LESIONES

El impacto que ocasiona la carrera, sobre todo en las rodillas, es uno de los mayores enemigos de los runners. En el agua, ese impacto desaparece, pero se conservan (e incluso aumentan) los beneficios del ejercicio sobre los músculos y las articulaciones.

La natación es un deporte muy beneficioso para el organismo, ya que ayuda a mantener todos los músculos tonificados y en perfecto estado sin hacer que corran ningún riesgo, es un ejercicio totalmente inofensivo para el organismo. Correr (sobretodo en pavimento) puede generar problemas en las rodillas. Es por eso que, alternar los entrenamiento de running con deportes de bajo impacto como la natación, podría ayudar a mantener sanas las articulaciones y liberarlas de tensiones.